Según afirma Sir Ranulph Fiennes, autor del libro en el que se basa "Asesinos de elite", esta historia es veridíca. Rápidamente, las autoridades británicas salieron a desmentirlo. ¿Por qué? Los agentes del prestigioso SAS (el servicio aéreo especial de la corona) quedan muy mal parados.
Jason Statham -a quien le falta tiempo para rodar la interminable cantidad de películas de acción que protagoniza- es Danny, un agente que vuelve del retiro para rescatar a su ex jefe, Hunter (nada menos que Robert de Niro). Hunter cayó en manos de gente peligrosísima, entre ellas Spike (Clive Owen), que trabaja para el Gobierno mientras bucea entre negocios sucios.
No esperen sutilezas en "Asesinos de elite". Con Statham de por medio está planteado uno de esos thrillers vibrantes, pensados y ejecutados para los amantes de la acción pura. Dirigó Gary McKendry, debutante absoluto en estas lides. ¿Cómo se habrá sentido marcándole una escena a De Niro? ¿Y manejando un presupuesto de 70 millones de dólares?
Hay tanto de violencia como de turismo a lo largo de la peli. La acción recorre tres continentes, lo que posiblemente haya mareado un poco a los productores: hay un pasaje en las calles de Londres en el que se ven autos con chapas que no se utilizan en Inglaterra.
La crítica no ha sido benigna con "Asesinos de elite". En especial, se apunta que el libro de Fiennes (un personaje sobre el que vale la pena investigar; hay toneladas de información sobre él en la web) daba para mucho más. Seamos claros: desde el momento que eligieron a Jason para el rol protagónico ya se sabía cuál era el objetivo.